El alcalde reclama restaurar el monasterio de Santa Fe

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El alcalde de Cuarte de Huerva, Jesús Pérez, exigió esta semana la rehabilitación del monasterio de Santa Fe, situado a escasos kilómetros del casco urbano de la localidad, pero perteneciente al municipio de Zaragoza, y acusó a las administraciones de «dejación» por no acometer esta obra.

Pérez, del PAR, hizo esta reclamación durante la presentación de dos de los lienzos del cuerpo principal del retablo barroco de la iglesia, que han sido restaurados este año y serán visibles para los visitantes esta misma Semana Santa.

PARADOR NACIONAL El edil aseguró que se iniciaron gestiones para que el cenobio cisterciense, cerrado desde hace años y en estado de abandono, se convirtiera en parador nacional, pero finalmente las negociaciones no fructificaron. «Si estuviera en nuestro término municipal ya habríamos hecho algo, pero como es de Zaragoza no podemos hacer nada», explicó el alcalde. El edificio, declarado Bien de Interés Cultural, posee una iglesia (de propiedad particular) que amenaza ruina; las últimas obras de asentamiento en el templo se realizaron a principios de los años ochenta.

San Benito de Nursia. Retablo de la Parroquia de Cuarte de Huerva.
San Bernardo de Claraval. Retablo de la Parroquia de Cuarte de Huerva.

Pérez hizo estas declaraciones en la presentación de dos de los lienzos del retablo barroco de la iglesia parroquial, cuya restauración han finalizado esta misma semana. Se trata de dos óleos sobre lienzo que representan a San Benito y San Bernardo y están datados entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII.

Las obras, de 152 x 90 centímetros, no tienen autor conocido, pero según el encargado de la restauración, Abraham Reina, podrían haber sido realizadas por algún monje del monasterio de Santa Fe. «Lo más arduo del trabajo ha sido extraer los repintes y la aplicación del entelado a San Benito, dado el mal estado que presentaba el soporte», indicó Reina sobre su labor de rehabilitación.

Ambas obras se han visto afectadas no solo por el propio paso del tiempo, sino también por algunas intervenciones antiguas con técnicas no adecuadas, además de por los barnices y restos de diversos materiales, entre ellos yeso.

La restauración, en la que se han invertido casi cuatro meses de trabajo, ha devuelto a las dos imágenes todo su colorido original y ha puesto de manifiesto algunos elementos que permanecían ocultos por la suciedad acumulada en las obras.

El proceso de limpieza y restauración por el que han pasado las obras fue expuesto esta semana en la Casa de Cultura del municipio, en un acto de presentación al que asistieron varias decenas de vecinos. Estos mostraron su sorpresa por el cambio operado en las imágenes religiosas.» (El Periódico de Aragón, 2011)

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