El Monasterio de Santa Fe podría acabar en ruinas

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La Asociación en Defensa del Monasterio ha reivindicado al Ministerio de Cultura y al Gobierno de Aragón su restauración, en varias ocasiones, sin obtener respuesta.

El monasterio cisterciense de Santa Fe, situado junto a Cuarte de Huerva (Zaragoza), podría acabar reducido a un «montón de ruinas» debido al «preocupante» abandono y deterioro que sufre desde hace años, a pesar de ser Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1979

Con una superficie amurallada de más de cuatro hectáreas, este monasterio, que mantiene la misma estética que los zaragozanos de Veruela o de Rueda, fue construido sobre otro anterior, del que no quedan restos visibles, en torno al año 1739, como indica la inscripción de la puerta principal.

A raíz de la desamortización de Mendizábal, fue adquirido por la familia Jordana de Pozas en el siglo XIX unos años después de que fuera parcialmente destruido por las tropas napoleónicas, que se asentaron en el monasterio durante la Guerra de la Independencia.

Detalle de una de las cubiertas con grietas y evidentes signos de ruina

«Mataron a los monjes que quedaban, expoliaron los bienes, y destruyeron el techo de la iglesia, además de decapitar a todas las esculturas de la fachada», menos una que todavía mantiene la cabeza, ha indicado el secretario general de la Asociación de Vecinos de Santa Fe.

Sin techumbre, y en este estado de «deterioro», que ha ido empeorando durante los años, se encuentra la iglesia de planta basilical, con una gran cúpula y una torre ligeramente inclinada, en la que anida la única pareja de cigüeñas de la ribera del Huerva.

Su estructura guarda cierta similitud con la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, por lo que se cree que fue obra de un discípulo de Ventura Rodríguez, arquitecto del Pilar, aunque está información no está documentada.

La Asociación en Defensa del Monasterio, constituida por un grupo de vecinos para denunciar la conservación de esta obra, ha reivindicado al Ministerio de Cultura y al Gobierno de Aragón su restauración, en varias ocasiones, sin obtener respuesta.

«El problema de todo esto, es que el monasterio es propiedad privada, y por eso la Administración se desentiende. Pero si los propietarios no se pueden hacer cargo, el Gobierno de Aragón debería proceder subsidiariamente o expropiarlo», ha comentado la secretaria de la asociación, Elena Sanclemente.

Desde que fue declarado Bien de Interés Cultural, solamente se ha instalado a principios de los ochenta un armazón de hormigón en la cúpula para evitar que se cayera, pero no se continuó con la restauración de la misma, ha continuado.

También la capilla del monasterio, antigua sacristía, donde se celebraban misas los domingos, tuvo que cerrarse hace veinte años por riesgo de derrumbe.

Tanto los vecinos, como algunas de las 22 familias propietarias de una parte del patrimonio del interior del monasterio, incluidas unas tinajas de aceite utilizadas por los monjes cistercienses, reivindican su conservación.

«Queremos cualquier opción con tal de que lo consoliden, y se conserve. Un centro cívico, un centro cultural, cualquier cosa que garantice la supervivencia del monasterio y evite su ruina«, ha afirmado.

Uno de los principales inconvenientes, además de la fuerte inversión económica que supondría la conservación, es el hecho de que la propiedad del monasterio esté dividida por partes.

De hecho, la iglesia pertenece a dos propietarios distintos, y para delimitar cada una de las zonas se levantó un muro en el interior.

En el año 2004, un grupo de hostelería se interesó por comprar el monasterio y convertirlo en una finca, donde celebrar bodas, pero el Gobierno de Aragón se «negó» en rotundo, de tal forma que «ni hacen nada por conservarlo, ni dejan hacer», ha resaltado el secretario de la asociación de vecinos, Carlos Gil.

«Lo primero que pedimos es que por lo menos consoliden la estructura para que no se estropeé más y se venga abajo», ha afirmado el vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Santa Fe, Rubén Palenzuela.

En el año 2008, la asociación presentó a la dirección de Patrimonio del Gobierno de Aragón un dossier con información y fotografías del monasterio para ilustrar la situación, pero «todavía no hemos obtenido respuesta».

A estos años de reivindicaciones, se suma ahora la crisis económica, por lo que desde la asociación ven complicado que la Administración se haga cargo de este monumento artístico, algo que consideran «una auténtica pena»

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